domingo, 30 de diciembre de 2007

Luces y sombras


La oscuridad de mi habitación me deslumbra pese a los intentos contradictorios de cada palabra que sale de las palmas de mis manos, otra noche más, otra noche donde sola me enfrento a mis fantasmas, esos que pasean por cada rincón susurrándome que ya no estás. Pero esta vez ya no lloro, ya no me quedan más lágrimas, te las llevaste todas y ahora me conformo con un libro de capitanes de barcos en mi cabecera, ahora el agua lo pone una novela y no mis ojos, que se cansaron hace mucho tiempo de verte reflejada en mi silencio.
Cada noche oigo esas cadenas que arrastran, oigo sus voces, imitan palabras que tú y sólo tú me prometiste un día, incluso apenas un año inventabas una mentira y la dejabas grabada en mi, a modo de rosca en mi dedo anular, a modo de un futuro que nunca llegó. Tras las sábanas blancas puedo llegar a ver tus ojos verdosos, esos que no me atreveré nunca más a mirar, porque has dejado algo mucho más duro en mi que lo que arrastran tus cadenas por cada pasillo de mi historia. Ya no temo esas voces resonando en mi cabeza, ya no te temo a ti, voy viendo poco a poco más allá de mi castillo, más allá de las colinas en las que hoy vivo, y muy a tu pesar voy viendo la luz del sol en cada noche eterna que me dejaste por presente.

Es curioso ver como cada noche tus espectros intentan asustarme, trayendo miles y millones de recuerdos que hoy se van esfumando de ese hueco que un día te entregué y del que poco a poco te vas saliendo, ya sin oposición alguna, un hueco en el que hoy en día va teniendo nuevos habitantes, nuevos supervivientes, nuevas sonrisas, eso de lo que tú y yo nos olvidamos en la acera de rombos de aquella calle sevillana, ¿o acaso te acuerdas de lo que era verme sonreír? Hoy en día no evito tus fantasmas, no huyo, no pierdo el norte ni el sur, simplemente anhelo verlos venir porque hacen verme fuerte en su reflejo, con su luz soy capaz de verme y encontrarme, lo que un día no supe hacer, me encuentro mucho más fuerte para seguir adelante y dejar esos fantasmas encerrados bajo llave el día que otros ojos consigan mirarme de forma sencilla, clara, sin titubeos, de esa misma forma de la que tú dejaste de mirarme.

Shhhh... ya escucho el sonido de las cadenas acariciar el suelo de la habitación, ¿será que esta noche lo que te perturba el sueño es la sombra que dejo a media luz?
("Encaja mi corazón poquito a poquito, ve reuniendo las piezas que se partieron un día. Encaja mi corzazón que yo ya no puedo, ve buscando las piezas que me robaron un día. Y si falta alguna pieza es que me la robaron, dejé pasar el tiempo y se me olvidó. Y si falta alguna pieza es que me la partieron, y aún la estoy arreglando". Conchita - Encaja mi corazón)

domingo, 16 de diciembre de 2007

No digas nada...


A veces las palabras no quieren salir para no dañarse con el aire contaminado de la gran ciudad, a veces se quedan dentro y siguen el recorrido de la gravedad, a veces ellas mismas son tan graves que nos hieren por dentro de tanto esconderse por las entrañas de nuestro cuerpo. Pero dicen que siempre, de alguna manera, aunque no rocen el viento, se escriben con otra tinta diferente, con la de una sonrisa, con la de una mirada, o se van directamente a las palmas de las manos para dibujar una antología llena de caricias.

Y te vas, y no digo nada, y te vas alejando y mis palabras quieren volverse agua y salir por algún rincón de mi cabeza... no me ves pero yo te sigo teniendo presente, con lo malo, lo bueno de los años atrás, lo inesperado de éste y la incertidumbre de lo que vendrá. Y quiero creer que tus palabras no han salido a ninguna parte, que siguen empujando ahí dentro con una fuerza que te oprime pero es suficiente para dejarte respirar, quiero creer que salen de forma invisible, de una forma que no podré ver hasta que no aprenda a leerlas a oscuras.

Un viaje largo te espera, un viaje en el que vas sola con tus palabras, ellas no han pagado billete pero te acompañan y seguro que una voz dentro de ti las conoce de tanto recitarlas. Pagaría al diablo si pudiese hablar con esa voz que sólo tú inventas, esa que desde que tienes uso de razón va contigo a todas partes, pero ahora mismo estoy sin blanca y, cierto es, que hay cosas que no se compran con dinero. Aprovecha para mirar cómo se mueve el sol en su ir y venir constante, mira cómo sale y no dejes de observarlo, piensa lo pequeños que somos, lo grande que es esta vida y lo poco que acabamos aprovechándola. Piérdete en el horizonte desde detrás del cristal que te acompaña y por el que te es más fácil anidarte para echar un sueño y ver lo que no ves cuando tienes los ojos abiertos, piérdete en todo aquello que te hace esbozar una sonrisa y después, cuando haya nacido en ti ese gesto, acuérdate de que siempre estaré yo mirando el mismo horizonte que tú, cegándome con el blanco de tus dientes y pensando que, aunque no pudo ser, serás feliz con toda certeza siempre que invites al mundo a mirarla, pensando que tus palabras quieren tener forma de media luna en tus mejillas.


Y ahora no digas nada, deja que tus palabras busquen un hueco dentro de ti.

("Yo soy frágil como un cristalsi falta usted a esta cita, mi amor,si el canto se llena de olvido,si el recuerdo se vay ya no ríe conmigo.Quizá no seamos héroespero aún seguimos vivosy en la crisálida su voz estallará.Y no se quedará inmóvil al borde del caminoy hará futuro su fuerte fragilidad..." Fragilidad - Ismael Serrano)