
La oscuridad de mi habitación me deslumbra pese a los intentos contradictorios de cada palabra que sale de las palmas de mis manos, otra noche más, otra noche donde sola me enfrento a mis fantasmas, esos que pasean por cada rincón susurrándome que ya no estás. Pero esta vez ya no lloro, ya no me quedan más lágrimas, te las llevaste todas y ahora me conformo con un libro de capitanes de barcos en mi cabecera, ahora el agua lo pone una novela y no mis ojos, que se cansaron hace mucho tiempo de verte reflejada en mi silencio.
Cada noche oigo esas cadenas que arrastran, oigo sus voces, imitan palabras que tú y sólo tú me prometiste un día, incluso apenas un año inventabas una mentira y la dejabas grabada en mi, a modo de rosca en mi dedo anular, a modo de un futuro que nunca llegó. Tras las sábanas blancas puedo llegar a ver tus ojos verdosos, esos que no me atreveré nunca más a mirar, porque has dejado algo mucho más duro en mi que lo que arrastran tus cadenas por cada pasillo de mi historia. Ya no temo esas voces resonando en mi cabeza, ya no te temo a ti, voy viendo poco a poco más allá de mi castillo, más allá de las colinas en las que hoy vivo, y muy a tu pesar voy viendo la luz del sol en cada noche eterna que me dejaste por presente.
Es curioso ver como cada noche tus espectros intentan asustarme, trayendo miles y millones de recuerdos que hoy se van esfumando de ese hueco que un día te entregué y del que poco a poco te vas saliendo, ya sin oposición alguna, un hueco en el que hoy en día va teniendo nuevos habitantes, nuevos supervivientes, nuevas sonrisas, eso de lo que tú y yo nos olvidamos en la acera de rombos de aquella calle sevillana, ¿o acaso te acuerdas de lo que era verme sonreír? Hoy en día no evito tus fantasmas, no huyo, no pierdo el norte ni el sur, simplemente anhelo verlos venir porque hacen verme fuerte en su reflejo, con su luz soy capaz de verme y encontrarme, lo que un día no supe hacer, me encuentro mucho más fuerte para seguir adelante y dejar esos fantasmas encerrados bajo llave el día que otros ojos consigan mirarme de forma sencilla, clara, sin titubeos, de esa misma forma de la que tú dejaste de mirarme.
Shhhh... ya escucho el sonido de las cadenas acariciar el suelo de la habitación, ¿será que esta noche lo que te perturba el sueño es la sombra que dejo a media luz?
Cada noche oigo esas cadenas que arrastran, oigo sus voces, imitan palabras que tú y sólo tú me prometiste un día, incluso apenas un año inventabas una mentira y la dejabas grabada en mi, a modo de rosca en mi dedo anular, a modo de un futuro que nunca llegó. Tras las sábanas blancas puedo llegar a ver tus ojos verdosos, esos que no me atreveré nunca más a mirar, porque has dejado algo mucho más duro en mi que lo que arrastran tus cadenas por cada pasillo de mi historia. Ya no temo esas voces resonando en mi cabeza, ya no te temo a ti, voy viendo poco a poco más allá de mi castillo, más allá de las colinas en las que hoy vivo, y muy a tu pesar voy viendo la luz del sol en cada noche eterna que me dejaste por presente.
Es curioso ver como cada noche tus espectros intentan asustarme, trayendo miles y millones de recuerdos que hoy se van esfumando de ese hueco que un día te entregué y del que poco a poco te vas saliendo, ya sin oposición alguna, un hueco en el que hoy en día va teniendo nuevos habitantes, nuevos supervivientes, nuevas sonrisas, eso de lo que tú y yo nos olvidamos en la acera de rombos de aquella calle sevillana, ¿o acaso te acuerdas de lo que era verme sonreír? Hoy en día no evito tus fantasmas, no huyo, no pierdo el norte ni el sur, simplemente anhelo verlos venir porque hacen verme fuerte en su reflejo, con su luz soy capaz de verme y encontrarme, lo que un día no supe hacer, me encuentro mucho más fuerte para seguir adelante y dejar esos fantasmas encerrados bajo llave el día que otros ojos consigan mirarme de forma sencilla, clara, sin titubeos, de esa misma forma de la que tú dejaste de mirarme.
Shhhh... ya escucho el sonido de las cadenas acariciar el suelo de la habitación, ¿será que esta noche lo que te perturba el sueño es la sombra que dejo a media luz?
("Encaja mi corazón poquito a poquito, ve reuniendo las piezas que se partieron un día. Encaja mi corzazón que yo ya no puedo, ve buscando las piezas que me robaron un día. Y si falta alguna pieza es que me la robaron, dejé pasar el tiempo y se me olvidó. Y si falta alguna pieza es que me la partieron, y aún la estoy arreglando". Conchita - Encaja mi corazón)
