
Todo me recuerda a ti, hasta el adiós infinito que hoy me dejas a finales de un verano que tan sólo fue hielo para mi. Promesas, sueños, risas,... todo se ha ido contigo y todo porque no supe cómo hacerte feliz.
Son las once y veintitrés. Despega un avión. Ojalá mi cuerpo volara entre las nubes para que la herida no escociese tanto y dejarla frotar con el aire que deja a su paso. Desde ahí arriba vería los lugares en los que fuimos felices, vería el tejado de tu casa, vería también a quienes me dicen que me olvide de ti, a quienes dan un consejo por no abrir más el grifo de mi llanto, pero a veces hay goteras y sólo están ellos para secar las huellas del pasado.
Tanto avance matemático y a mi no me salen las cuentas, el número 1 supera al 10, una sola persona vence a decenas y juega con mi equilibrio de manera asombrosa, y es que el corazón, ya se sabe, es de letras y no de números... jamás me advirtieron de todo esto. Tampoco me advirtieron que volar muy alto era peligroso y yo viví encima de las nubes pensando que existía la felicidad, pero la felicidad no me entendió a mi y empezó a llamar a otras puertas, a otros lares... me abandonó y fue cuando su amiga mentira vino a confiarme sus secretos, una vez más me abandonó alguien y no algo, me quedé sola en este oscuro cielo gris, sin aviones, sin nubes, con el silencio de tu voz resonando fuerte en mis oídos...
"Sigo recordando el roce de tus labios, sigo recordando el roce de tu piel en mi... sigo recordando el roce de tus manos, cada instante se parece a ti. Todo se parece a ti... " Diego Martín - Todo se parece a ti.
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