sábado 7 de julio de 2007

Sin rumbo ni dirección

Y fue así, cuando a 40º a la sombra en la ciudad del sol, pasé la noche arropada con infinitas capas de edredones. Un frío que no se puede llegar a describir, un frío que predijo nuestro destino y lo que hoy en día sigues temiendo llamar desamor.

Mis lágrimas brotan solas, todo es magia al recordarte, al recordar esos 1460 días que pasaste junto a mi, y pasar por esos lugares en los que un día fui feliz. Y ya no sé cómo decirte que mi vida es un barco sin rumbo. Su capitán ha decidido dejar el timón porque su princesa ancló en otra orilla y ya no hay tripulantes a los que trasladar. Ya no hay una isla preciosa en la que naufragar, ya mi vida no es vida y una sola ola acaba de inundar lo que más me podría importar...

Mi nombre se borró cuando ya estaba escrito en tu arena porque una ola lo fue a abrazar y cada letra que iba desapareciendo fue como clavarme un puñal. Desde entonces vivo en este barco fantasma, plagado de recuerdos. Aún sigue con el mismo brío aquél parque donde un día te vi por primera vez, su banco está lleno de polvo pero aún guarda el calor de tu cuerpo flameante de pasión. Y la cama donde aquélla gélida noche de verano te hice el amor junto a la playa de aquella isla que te enseñé por primera vez... Y esa de ahí dicen que soy yo, la que un día te amó con tanta fuerza que terminó por quebrar el rumbo a estribor, y ahora, perdida y frente a esta corriente, busco la manera de poder llegar de nuevo a esa isla de la que un día arrebataron el tesoro y yendo tras él, caí sumisa en una tormenta de trescientas noches de duración. Aún siento sus coletazos como látigos en el corazón.

"Loco, pasajero, ando sola y sin dinero, ya no importa que me sangre la nariz. Vendo por palabras unas cuerdas de guitarra oxidadas por el tiempo que viví. Tengo dos canciones en el fondo del tintero que no encuentran la manera de salir. Llevo el equipaje, no te extrañes sí me encuentras deambulando sin saber a dónde huir. Sigo en el empeño de querer sacar lo bueno aunque a veces se me enquiste algún matiz. Dicen que no hay prisa pero a mí me da la risa, tras el choque de tranvías ya no hay nada. Nada, ya no hay nada, que se acaba la partida y yo no veo la salida, necesito esa luz que no se apaga. Nada, si no hay nada... Yo me aferro a tu camisa, tengo una corazonada. Me despido con un beso hasta mañana... " Vega - "Nada"

1 comentarios:

Paula dijo...

Dicen que no hay prisa pero a mí me da la risa... y a mí sí que me da la risa cuando me vuelves a decir que esta es la última vez. Pituki empieza a desteñir el color de tu chincheta:)! Muaaaaaaaaak!