lunes, 18 de junio de 2007

La princesa del reino perdido


Cansada de tanto llorar perdí el dolor de dejar caer una lágrima sobre la piel, perdí mi vida y perdí las esperanza por tener un futuro mejor con alguien como tú...
Cesaron las ganas, cesó el empeño por seguir buscando salida en este enorme callejón al que todos llaman vida y ponen adjetivos positivos, cuando yo ahora mismo sólo veo oscuridad y un amplio muro que no me deja ver más allá de tu sombra.

Ahora los días duran lo que un hilo telefónico me permite, las noches sólo me sirven para ahogarme en mi misma y dejar ver unas letras a modo de título sobre mi frente: “Loser”, se llega a leer y es que es cierto, no te he dejado marchar, te he perdido con méritos y con la más siniestra huella de la estupidez, perdiendo así una vida plagada de felicidad, sonrisas, amor,... para dejar paso a un año infinito de tristeza y soledad.

Sólo me muevo por impulsos y echo de menos esos días en los que avanzaba gracias a dos palabras tuyas llenas de sentido... “te quiero” era mi bandera y mi corazón llevaba tu nombre, nuestra isla cualquier rincón en el que abrazarte y mi nación era tu cuerpo, al que cada noche como pluma sobre el papel, acariciaba y besaba con la intención de coronarme capitana... ¿dónde quedan esos días? ¿dónde quedas tú, mi amor? ¿por qué ya no puedo mirar hacia delante sin dejar de ver lo borroso que de mis lágrimas se desprende?

Porque ahora soy desterrada y ya no tengo país al que pertenecer, mi himno se ha convertido en réquiem y mi bandera se quemó en una hoguera de despropósitos hacia ti, de rabia, de dolor, de gritos que salían de tu boca al ver como tu capitana abandonaba el barco antes de tiempo...

Ya se me había olvidado del verdadero significado de la palabra “melancolía”, ese que en los diccionarios aparece y que lees sin parar a pensar realmente lo que quiere llegar a decir, y ahora es cuando más lo sé, cuando su significado es la tónica de mis días y cuando cada amanecer los primeros rayos de sol acarician las viejas fotos de mi princesa de cuentos sobre una pared, sobre una pared que poco a poco se irá envejeciendo y quién sabe si perdiendo hasta la última fotografía por siempre. Antes colgabas en mi corazón, no hacía falta celo para mantenerte pegada a mi, ahora cuelgas sobre un muro y un porta-fotos que me dice a gritos: “Esto es el ayer, sólo el ayer...”, y tu capitana deja de ser para vivir en recuerdos y en latitudes que ya no volverán.

Es ahora cuando realmente entiendo y aprecio lo que lucía la corona que te llevas contigo, esa corona en la que se daba por entender que eras mi princesa, la princesa del reino perdido...

...la princesa de mi corazón...

3 comentarios:

Paula dijo...

Ya es hora de que seas tú quien se ponga esa corona, que te la mereces;) Y ya sabes, nada de perder esperanzas porque las cosas llegan cuando menos te las esperas, así que, paciencia. Si quieres yo te echo una mano con ese muro que si lograron derribar el de Berlín, este no va a ser menos... muaaaaaaaaak!

Anónimo dijo...

Bicho, simplemente..."no van a romper tu corazon en mil pedazos" vales mucho, enterate ya!!! a partir de ahora, escribe sobre ti, sobre tus sueños... deja de ahogarte en el pasado y agarrate bien fuerte para q tu futuro sea el mejor de los presentes! yo mientras tanto, ya sabes, te vigilo...

Anónimo dijo...

Por muy altos que puedan llegar a ser los muros, ninguna fortaleza es infranqueable.