
Y es que nos movemos como planetas, giramos y volvemos a caer en el mismo error, giramos mientras la vida pasa y no nos damos cuenta de que ya hemos estado en el mismo punto exacto. Algunos con grandes anillos que acompañan la rotación, otros, como yo, solos sin saber por qué girar... y buscando un sitio desde el que ver las estrellas sin mareos ni vueltas que replicar.
Cada mil años luz, alguien entra en nosotros, algunos son capaces de entrar tan dentro que se olvidan de llamar a la puerta y chocan dejando un hueco en el que pensar por el resto de los días. Cuando la herida subsana es demasiado tarde, y otra persona ocupa su lugar habiendo hecho la misma brecha en el corazón... cometa enamorado, perdido y desolado... vagas por mis pensamientos cada noche sin saber cómo hacer para volverte a ver antes de que mi luz se apague para siempre.
Estrellas constantes en su lucha por guiar en el camino, esas que siempre están ahí aunque pasen milenios, esos milenios en los que esperé el milagro de verte pasar...
Hay algo en todo el territorio celeste que hace que la fuerza no flaquee, son trocitos de esperanza que caen a veces sobre nosotros... lluvia de estrellas, lluvia de apoyo que no cesa en su intento de sobrevivir a nuestro lado...
Somos planetas, somos seres circulares que necesitan el calor de un átomo de paz, de amor, de vida... giramos, sí, volvemos a la misma posición exacta, a vivir las mismas cosas y a cometer los mismo fallos que un día fueron perdonados. Sé planeta, viaja como yo, entiende que en el punto de partida todo puede ocurrir y abrázame como anillo espacial, guía mi camino y enciende tu luz, no veo, no puedo circular, conviértete en estrella y dame tu mirar. Demasiados agujeros negros he sobrevivido ya...
Cada mil años luz, alguien entra en nosotros, algunos son capaces de entrar tan dentro que se olvidan de llamar a la puerta y chocan dejando un hueco en el que pensar por el resto de los días. Cuando la herida subsana es demasiado tarde, y otra persona ocupa su lugar habiendo hecho la misma brecha en el corazón... cometa enamorado, perdido y desolado... vagas por mis pensamientos cada noche sin saber cómo hacer para volverte a ver antes de que mi luz se apague para siempre.
Estrellas constantes en su lucha por guiar en el camino, esas que siempre están ahí aunque pasen milenios, esos milenios en los que esperé el milagro de verte pasar...
Hay algo en todo el territorio celeste que hace que la fuerza no flaquee, son trocitos de esperanza que caen a veces sobre nosotros... lluvia de estrellas, lluvia de apoyo que no cesa en su intento de sobrevivir a nuestro lado...
Somos planetas, somos seres circulares que necesitan el calor de un átomo de paz, de amor, de vida... giramos, sí, volvemos a la misma posición exacta, a vivir las mismas cosas y a cometer los mismo fallos que un día fueron perdonados. Sé planeta, viaja como yo, entiende que en el punto de partida todo puede ocurrir y abrázame como anillo espacial, guía mi camino y enciende tu luz, no veo, no puedo circular, conviértete en estrella y dame tu mirar. Demasiados agujeros negros he sobrevivido ya...
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