lunes, 22 de enero de 2007

A veces pensamos que controlamos nuestra vida, pero es tan inexacto llegar a pensarlo así... situaciones, lugares y gente diferente en constante cambio, y al final es ella quien te controla a ti. La vida es un ir y venir de sentimientos, de estados totalmente contradictorios dependiendo del lugar y la hora exacta en la que nos hallemos.

No soy la misma, ayer sentía y pensaba diferente, hoy tan sólo tengo cuerpo y alma para echarte de menos, y me acojo a tu ausencia agarrando un bolígrafo, como si de tu torso en un día de reencuentro se tratase. Y es que es tan complicado intentar agarrar la vida sin que se nos escape... tan difícil como sentirte sabiendo que no estás.

Dormir sin tu perfume en mi cara es una eterna pesadilla de la que quisiera despertar viendo la luz que desprenden tus ojos verdes y anidar en tus brazos venciendo la oscuridad, pero no estás y no sé siquiera de qué vale escribirlo si seguramente nunca llegues a leerlo y mis palabras se pierdan en ese pozo tan profundo al que llamamos olvido... ese pozo al que nunca recurriré con tu nombre y al que, sin duda, tiraré todos esos instantes y momentos en los que tú no has estado a mi lado para darme esa luz de la que tanto presumo cuando hablo de tu ser.