
Tan frágil como una pompa de jabón que dura segundos flotando en tu cielo; tan inestable como ese aliento que nace de la sonrisa de tu boca... así escribiría mil y tantas otras veces más tu nombre en las entrañas de mi vida, para que cuando muera pueda echar la vista atrás y escarbar entre el fino polvo de mis restos y así encontrarte, sonriendo al espejo de tu presencia, ignorando el dolor de no sentirme ya viva y sintiéndome, a pesar de todo, más viva que nunca...Mientras remuevo este fino polvo gris, me doy cuenta de que sólo ha quedado algo que me sobrevive, una sensación tan plena como la luna de agosto y el brío de las flores en abril. Me has quedado tú... y mi ser deja de ser para que viva tu recuerdo.
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