lunes, 22 de enero de 2007

Invierno




Quizá no sea yo la dueña de mi boca en este momento, quizá no te convenga estar a mi lado en este preciso instante o simplemente quizá ya sea demasiado tarde para dar marcha atrás...
Todo ha
cambiado, como el paso de las estaciones en los meses de nuestras vidas, el invierno se ha adueñado de mi y no me deja decidir, porque el frío me congela cada movimiento y apenas distingo el mal del bien. Ese invierno en el que tú mueves cada hoja que ondea con el viento y tapa mis ojos para hacer que avance a paso lento y con el temor en los talones. Nunca habría permitido sentirme así por una cuestión de tiempo como es una estación, como eres tú... Quizá mis palabras sean extrañas y se entrecrucen unas con otras, pero ¿acaso no ves lo que intento decirte?, ¿acaso no ves que sufro y lloro en cada rincón en el que faltas tú?
Un año es suficiente para haberme cegado de por vida, un año es suficiente para romper con tantas primaveras vividas en mi corazón... y ahora tú lo haces invierno.
El dolor que tengo en mi por el hecho de quererte es el que cada noche me atropella en mi habitación y apenas en el silencio nadie puede oírme por más que grito, nadie se acerca, yo sola me he alejado y me he acercado tanto a ti, que tú ni siquiera eres capaz de verme, por más que te digo que estoy aquí. Así que ahora déjame decirte lo que llevo dentro y no me mires a los ojos, déjalo porque es en vano intentarlo, me he enamorado de tu ser y mi corazón te siente demasiado fría, ¿será que ha llegado el invierno a tu corazón? ¿o será que yo misma me he perdido entre los caminos nevados de tu vida?
Es todo lo que siento, no puedo decirte más, es un dolor tan indeseado que necesita salir y aunque quizá no te lo diga nunca, habrás perdido en mi una eterna primavera...