martes, 6 de mayo de 2008

Diario de una noche


Anoche quise ser estrella, cogerte de la mano y posarme a tu lado sobre la tela mágica de donde nacen los sueños, donde viven los ángeles... Esa noche no quería tener destino al que llegar tras el viaje, quería que el reloj se parase y dejarme llevar por la melodía que salía de unas cuantas canciones que te definen, que me señalan, que narran cada paso que damos. Adormecida en tu olor miraba el cielo y me lo repetía: “que detengan el tiempo”, y aún creía en el milagro mientras las estrellas me iluminaban levemente, cegadas por el brillo de tus ojos al mirarme. Y no paró, el mundo siguió circulando, pero yo sé que en mi sí que lo hizo, lo paré contigo, lo paramos tú y yo muriendo en cada beso y dejando de pensar en lo que vendría después, y ahora sin tu luz es cuando más muerto parece estar el tiempo, porque las manillas de cada reloj parecen pesar toneladas y una vez más hay que esperar a que se agilicen para volver a sentirme entre tus brazos, presa de ese olor que me droga, que me acerca un poquito más a ese cielo que era testigo de lo que dictaba cada latido.


Necesito tus manos en las mías, necesito tus miradas cómplices jugando con cada segundo que pasa, necesito tus besos para coger más aire y soportar bajo las frías aguas de este mar de distancia por más tiempo. Tiempo, relojes, minutos, segundos,... cada una de estas palabras nos acecha de alguna manera, pero yo estoy dispuesta a subirme al cielo contigo y borrar así su significado, partirlas en trozos más pequeños, minúsculos para después esparcirlos por cada noche de tus días y pintarte toda una sábana de constelaciones, de estrellas y de astros.


Porque si no es contigo no existo, no soy...

(Fue un abrazo de tu amor con guantes, con sonrisas que me regalabas, el saber que sin ti no soy nada, yo estoy hecho de pedacitos de ti. De tu voz, de tu andar, de cada despertar, del reír, del caminar, de los susurros de abril, del sentir, del despertar, aunque la noche fue gris, del saber que estoy hechode pedacitos de ti... Antonio Orozco - Estoy hecho pedacitos de ti)

miércoles, 30 de abril de 2008

De noche...


Duele, a veces noto que me duele cuando todas las luces de la ciudad están apagadas, cuando nadie queda para escuchar el leve llanto que sale de mi interior, porque todavía duele al recordar y ver pasar el tiempo al lado de alguien que apenas sabe lo que fui en un tiempo atrás... Todavía queman las heridas que este viejo corazón guarda, y tú, que me regalas cada día de tu vida, estás durmiendo con esas luces apagadas de media noche, no puedes oírme pero yo todavía sigo notando como cae la costra que un día cubrió todo mi ser. Con cada aliento de felicidad temo, tengo miedo a que sea otro espejismo y te siento ante ese tribunal que un día me esperará a mi también al final de los días, y te juzgo sin argumentos, simplemente porque un día salió mal y si un día esa costra vuelve a sangrar, mi corazón caerá en mil pedazos... no habrá culpables, ni penas que cumplir, simplemente se partirá con el sonido de la maza golpeando la madera y jamás volveré a ver la luz. Por eso temo, temo a ese ruido seco que me rompa en dos otra vez, temo perderte y despertar de este sueño, desconfío de tanta felicidad en tan poco tiempo, desconfío en si la merezco o no...

Acúsame tú a mi de ser tan renegada, de no querer mirar hacia delante, si quieres espósame las manos y llévame presa a un sitio donde sólo estemos tú y yo, porque es lo que más necesito. Y si tengo que incumplir uno de los 10 mandamientos por tenerte susúrramelo y no dudaré en hacerlo, no dudaré si es contigo, no temeré si es junto a ti...
Dame una condena perpetua de tus besos, dame una celda sin barrotes para ti y para mi, no me des más alimento que el de tus caricias y seré capaz de entender que esto no es un sueño, que no estoy viajando por los callejones perdidos de mi mente, dame tu reloj y tus manillas y declárame inocente de este pánico que a veces me atraviesa al no tenerte frente a mi.

domingo, 23 de marzo de 2008

En una estación


Nunca pensé que una estación me seguiría diciendo tanto... reencuentros, despedidas, abrazos , besos,... emociones tan dispares que aún no encuentro aliento para reproducirlas. Simplemente fui testigo, como ese narrador que todo lo sabe en los libros que leemos para hacer pasar las manillas del reloj, ya no era 1ª persona, ahora veía todo desde cierta distancia. Él que no la quiere soltar, ella que no se quiere ir, y miles de abrazos en menos de un minuto, pretensión por no querer que pase el tiempo, latidos que abruman las horas que no pasarán juntos, un bus que une dos corazones y que si un día se avería otro volverá a arrancar. Así es la historia del amor, de esos que decides vivir a sabiendas de los kilómetros que más que separar, llegan a rozarse tanto que desprenden un calor que no todo el mundo es capaz de llegar a sentir.

Mi bus se quedó averiado hace un año y ya no ha vuelto a partir, separó dos vidas que ya se cansaron del ajetreo de ir y venir y una vez estando en la misma ciudad dejaron de sentir ese calorcito especial... Descubrí que no me quedaba a mitad de camino, sino que había más opciones para llegar, el tren, el avión, el barco, el metro,... y decidí embarcarme en algo diferente, aunque la sombra de ese viejo autobús seguía estando ahí. Como la sombra que desprendía esa pareja antes de separarse, ¿dónde iría él ahora sin ella?, ¿en qué pensaría ella al mirar hacia el horizonte desde la ventanilla? Yo lo sabía, sabía lo que estaba en la mente de él y lo que remitía la de ella... ya me conocía la historia y no me apetecía nada volver a vivirla, simplemente esa tarde me paré a mirar desde fuera y aprendí mucho más que sintiendo por cada poro de mi piel al tacto de sus besos...
("Her feelings she hides. Her dreams she can't find. She's losing her mind. She's fallen behind. She can't find her place. She's losing her faith. She's fallen from grace. She's all over the place..." A. Lavigne - Nobody's home)

martes, 5 de febrero de 2008

Echarte de menos


Echarte de menos...

Echarte de menos es no poder alcanzarte con la yema de los dedos mientras te despides en latitudes de latido y no en distancia medida en palmos... echarte de menos es dormirme creyendo que oigo tu respiración a mi lado y buscar tu olor en la almohada a pesar de haber perdido ya la cuenta de los lavados de la misma... echarte de menos es gritar por dentro que me muero, pasear por las calles húmedas en pleno invierno sabiendo que he perdido una vida y que no me acostumbro a llevar ya sólo la mía...
Echarte de menos es no coger la pluma para escribir algo más que palabras, es quedarme sin imaginación, es vaciarme y vivir con los huesos y la piel colgados de los hilos de tus pensamientos... es navegar en un barco sin rumbo ni dirección, sin destino afortunado y con el agua rondando mi barbilla...

Echarte de menos es algo más que tres palabras.

Echarte de menos es el fin del principio de haberte querido tanto...



**La foto para ti, para que veas que me acuerdo de esa despedida que pronto borraremos con otra nueva bienvenida**


("Y aún me cuesta olvidarte, no sé cómo hacer ni ser como antes de ti... Y aun RECUERDO tu nombre, no puedo evitar sentir que no estés junto a mi... Es la lluvia que borra la ciudad, es la AUSENCIA, tu foto en su lugar, el INSOMNIO de ver que ya no estas tú. Tu promesa tatuada en el HOTEL se quedó en el rincón de una pared y el presagio de ser la última vez..." Fábula - Aún)

domingo, 30 de diciembre de 2007

Luces y sombras


La oscuridad de mi habitación me deslumbra pese a los intentos contradictorios de cada palabra que sale de las palmas de mis manos, otra noche más, otra noche donde sola me enfrento a mis fantasmas, esos que pasean por cada rincón susurrándome que ya no estás. Pero esta vez ya no lloro, ya no me quedan más lágrimas, te las llevaste todas y ahora me conformo con un libro de capitanes de barcos en mi cabecera, ahora el agua lo pone una novela y no mis ojos, que se cansaron hace mucho tiempo de verte reflejada en mi silencio.
Cada noche oigo esas cadenas que arrastran, oigo sus voces, imitan palabras que tú y sólo tú me prometiste un día, incluso apenas un año inventabas una mentira y la dejabas grabada en mi, a modo de rosca en mi dedo anular, a modo de un futuro que nunca llegó. Tras las sábanas blancas puedo llegar a ver tus ojos verdosos, esos que no me atreveré nunca más a mirar, porque has dejado algo mucho más duro en mi que lo que arrastran tus cadenas por cada pasillo de mi historia. Ya no temo esas voces resonando en mi cabeza, ya no te temo a ti, voy viendo poco a poco más allá de mi castillo, más allá de las colinas en las que hoy vivo, y muy a tu pesar voy viendo la luz del sol en cada noche eterna que me dejaste por presente.

Es curioso ver como cada noche tus espectros intentan asustarme, trayendo miles y millones de recuerdos que hoy se van esfumando de ese hueco que un día te entregué y del que poco a poco te vas saliendo, ya sin oposición alguna, un hueco en el que hoy en día va teniendo nuevos habitantes, nuevos supervivientes, nuevas sonrisas, eso de lo que tú y yo nos olvidamos en la acera de rombos de aquella calle sevillana, ¿o acaso te acuerdas de lo que era verme sonreír? Hoy en día no evito tus fantasmas, no huyo, no pierdo el norte ni el sur, simplemente anhelo verlos venir porque hacen verme fuerte en su reflejo, con su luz soy capaz de verme y encontrarme, lo que un día no supe hacer, me encuentro mucho más fuerte para seguir adelante y dejar esos fantasmas encerrados bajo llave el día que otros ojos consigan mirarme de forma sencilla, clara, sin titubeos, de esa misma forma de la que tú dejaste de mirarme.

Shhhh... ya escucho el sonido de las cadenas acariciar el suelo de la habitación, ¿será que esta noche lo que te perturba el sueño es la sombra que dejo a media luz?
("Encaja mi corazón poquito a poquito, ve reuniendo las piezas que se partieron un día. Encaja mi corzazón que yo ya no puedo, ve buscando las piezas que me robaron un día. Y si falta alguna pieza es que me la robaron, dejé pasar el tiempo y se me olvidó. Y si falta alguna pieza es que me la partieron, y aún la estoy arreglando". Conchita - Encaja mi corazón)

domingo, 16 de diciembre de 2007

No digas nada...


A veces las palabras no quieren salir para no dañarse con el aire contaminado de la gran ciudad, a veces se quedan dentro y siguen el recorrido de la gravedad, a veces ellas mismas son tan graves que nos hieren por dentro de tanto esconderse por las entrañas de nuestro cuerpo. Pero dicen que siempre, de alguna manera, aunque no rocen el viento, se escriben con otra tinta diferente, con la de una sonrisa, con la de una mirada, o se van directamente a las palmas de las manos para dibujar una antología llena de caricias.

Y te vas, y no digo nada, y te vas alejando y mis palabras quieren volverse agua y salir por algún rincón de mi cabeza... no me ves pero yo te sigo teniendo presente, con lo malo, lo bueno de los años atrás, lo inesperado de éste y la incertidumbre de lo que vendrá. Y quiero creer que tus palabras no han salido a ninguna parte, que siguen empujando ahí dentro con una fuerza que te oprime pero es suficiente para dejarte respirar, quiero creer que salen de forma invisible, de una forma que no podré ver hasta que no aprenda a leerlas a oscuras.

Un viaje largo te espera, un viaje en el que vas sola con tus palabras, ellas no han pagado billete pero te acompañan y seguro que una voz dentro de ti las conoce de tanto recitarlas. Pagaría al diablo si pudiese hablar con esa voz que sólo tú inventas, esa que desde que tienes uso de razón va contigo a todas partes, pero ahora mismo estoy sin blanca y, cierto es, que hay cosas que no se compran con dinero. Aprovecha para mirar cómo se mueve el sol en su ir y venir constante, mira cómo sale y no dejes de observarlo, piensa lo pequeños que somos, lo grande que es esta vida y lo poco que acabamos aprovechándola. Piérdete en el horizonte desde detrás del cristal que te acompaña y por el que te es más fácil anidarte para echar un sueño y ver lo que no ves cuando tienes los ojos abiertos, piérdete en todo aquello que te hace esbozar una sonrisa y después, cuando haya nacido en ti ese gesto, acuérdate de que siempre estaré yo mirando el mismo horizonte que tú, cegándome con el blanco de tus dientes y pensando que, aunque no pudo ser, serás feliz con toda certeza siempre que invites al mundo a mirarla, pensando que tus palabras quieren tener forma de media luna en tus mejillas.


Y ahora no digas nada, deja que tus palabras busquen un hueco dentro de ti.

("Yo soy frágil como un cristalsi falta usted a esta cita, mi amor,si el canto se llena de olvido,si el recuerdo se vay ya no ríe conmigo.Quizá no seamos héroespero aún seguimos vivosy en la crisálida su voz estallará.Y no se quedará inmóvil al borde del caminoy hará futuro su fuerte fragilidad..." Fragilidad - Ismael Serrano)

jueves, 8 de noviembre de 2007

Traqueteo bajo tus pies


Traqueteo al fondo del túnel... luces que se acercan y la cabecera de un tren que asoma por el andén... un vagón seguido tras otro, tras otro... y otro más... una historia distinta por cada asiento, por cada vida que aletea dentro de la hilera de sueños que llega de norte a sur cada mañana, cada tarde, cada invierno que no estás...
Y lo que siento queda envasado al vacío, para no salir, quizás por miedo, o para que cuando llegue la oportunidad de abrirse no haya perdido ninguna de sus propiedades. Ya no hay fecha de caducidad, se ha borrado con el paso de los meses y no sé cuándo tocará deshacerse de lo que un día fue libre como el viento, lo que un día tomaba un tren de vez en mes para oler el aliento de un sur que ya no me espera, de un sol que ya no me calienta pese al fuego de lo que tras el cristal y una tapa blanca guardo... Caduco, gris y acartonado, como los siguientes treinta días que me aguardan, y los siguientes, y los demás... y el traqueteo de tu risa que ya tampoco es para mi...

Y me encuentro encerrada tras el cristal, dando vueltas por todas las líneas de metro que existen, no hay paradas, no hay puertas que se abran y me dejen salir, tampoco hay pasajeros a los que conocer o a los que simplemente rozar en un intento de salir del vagón. En el interior sólo un aroma, el que despliega tu sombra cada vez que te sueño entre estación y estación, no hay ventanas abiertas y cuando alzo la mirada te veo sentada frente a mi, y a mi lado, y de pie agarrada al pasamanos que va desde el techo hasta el rozar de mis brazos. El traqueteo una vez más me hace despertar. He sentido la desconexión de mis sentidos, he notado como cuando me abrazabas mi razón no quería buscarle lógica a lo que estaba pasando, he notado como mi cuerpo deja de tener ganas de coger trenes, de subir escaleras y buscar transbordos hacia tu piel, he dejado de vivir para arrojarme al fondo de las vías y nadie, absolutamente nadie decide bajar a lo más hondo para rescatarme.
Antes te tenía a ti... ahora no tengo más que un mapa de líneas de colores y un millón de segundos que gastar para llegar a final de trayecto...

olvido...


("Ya no quemas, ya no dueles, ya no ardes, ya no hay banderas tuyas en mi piel, ya no limito con la piel de nadie ya no formas parte... ya no vive tu recuerdo en el aire, ahora respírame, has conseguido que uno y uno sumen lo que es, ahora ve..." D.Martín - Ve)